martes, abril 14, 2009
Néctar Andina
Néctar Andina
Mi abuelo me sentaba
en una pequeña mesa,
mesas apoyada a una pared,
pared amarillenta por el tiempo,
tiempo que ahora colorea mis dientes y mi pelo.
Y él, con el codo en la cubierta del mesón,
me miraba y sonría;
conversaba con quién sabe uno
y se zampaba un pipeño.
Días como este,
lunes o sábado,
y un Néctar de Damasco
que abre la memoria.
Con un Néctar Andina
acompañaba a mi abuelo
en el Puerto Natales.
Entre cortos y cañas,
entre vinos derramados por el suelo,
vinos que brincaban de los vasos
por temblorosas manos,
por carcajadas de un sábado
o por un lunes como este.
Mi abuelo me sentaba
en una pequeña mesa,
mesas apoyada a una pared,
pared amarillenta por el tiempo,
tiempo que ahora colorea mis dientes y mi pelo.
Y él, con el codo en la cubierta del mesón,
me miraba y sonría;
conversaba con quién sabe uno
y se zampaba un pipeño.
Días como este,
lunes o sábado,
y un Néctar de Damasco
que abre la memoria.
Con un Néctar Andina
acompañaba a mi abuelo
en el Puerto Natales.
Entre cortos y cañas,
entre vinos derramados por el suelo,
vinos que brincaban de los vasos
por temblorosas manos,
por carcajadas de un sábado
o por un lunes como este.
Etiquetas: Poema
miércoles, septiembre 17, 2008
Chocolate
Se esconden las palabras cuando te miro,
alta,
perenne,
con tu traje insignificante
y tu escote que recolecta miradas
de vivos y de muertos.
Se alejan los minutos
mientras vas de un lugar a otro,
de una voz
a otra voz
y de una moneda
a la otra.
Cuando al fin me saludas
con un frío beso
beso muerto.
Por unos míseros segundos
desaparecen los edificios,
los trenes,
los rostros,
en cada ángulo
en cada arenal.
alta,
perenne,
con tu traje insignificante
y tu escote que recolecta miradas
de vivos y de muertos.
Se alejan los minutos
mientras vas de un lugar a otro,
de una voz
a otra voz
y de una moneda
a la otra.
Cuando al fin me saludas
con un frío beso
beso muerto.
Por unos míseros segundos
desaparecen los edificios,
los trenes,
los rostros,
en cada ángulo
en cada arenal.
Etiquetas: Poema
lunes, abril 21, 2008
GIROS
Hay días que atraviesan los ojos
y se sumergen en las entrañas
poco a poco
a través de la estampa del reloj.
Hay días de cunetas y cansancio,
por calles sin nombre,
de miradas oscuras,
por esquinas de emporios
que simplemente esperan esperando,
el gran giro…
y se sumergen en las entrañas
poco a poco
a través de la estampa del reloj.
Hay días de cunetas y cansancio,
por calles sin nombre,
de miradas oscuras,
por esquinas de emporios
que simplemente esperan esperando,
el gran giro…
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martes, octubre 16, 2007
Llamado de la tierra

al pensar en mi muerte lloré,
por lo que fui y lo que soy,
por los que me lloran y los que no,
con una tristeza seca,
de paso entre días,
con la tierra tocándose el pecho
anunciando que esta a la vuelta,
a la vuelta de la arena,
arena que es interrumpida por el mar.
Etiquetas: Poema
jueves, julio 26, 2007
Reality boy
Reality boy
…tantos realitys…,
tantos años tratando de ser ciudadano,
tantas veces me han deseado paz y felicidad que nunca llega
tanto taco que se cree gringa
y son unas putas mestizas,
tantos “Pubs” cerrados a media noche
y meadas en plazas solitarias sin perros callejeros.
tanto progreso de algunos,
como algunos leerán mis malditas palabras,
tantos tags que surca los culos,
tantas veces arranqué hasta desgastar los ojos,
tanto sanguijuela con trajes limpios,
tanta gente en la micro manoseándome y yo sin bañarme,
tantos que esperan a la muerte y ésta no les abre la puerta,
tantas ocasiones para ver al Chapulín y no lo hecho.
tanto ruido en las entrañas que no dejan dormir,
tantas veces he lanzado balbuceos con estos símbolos,
tantos días que amanecen sin ser necesario,
y tantas otras cosas más que no digo por tantas.
…tantos realitys…,
tantos años tratando de ser ciudadano,
tantas veces me han deseado paz y felicidad que nunca llega
tanto taco que se cree gringa
y son unas putas mestizas,
tantos “Pubs” cerrados a media noche
y meadas en plazas solitarias sin perros callejeros.
tanto progreso de algunos,
como algunos leerán mis malditas palabras,
tantos tags que surca los culos,
tantas veces arranqué hasta desgastar los ojos,
tanto sanguijuela con trajes limpios,
tanta gente en la micro manoseándome y yo sin bañarme,
tantos que esperan a la muerte y ésta no les abre la puerta,
tantas ocasiones para ver al Chapulín y no lo hecho.
tanto ruido en las entrañas que no dejan dormir,
tantas veces he lanzado balbuceos con estos símbolos,
tantos días que amanecen sin ser necesario,
y tantas otras cosas más que no digo por tantas.
Etiquetas: Poema
viernes, julio 06, 2007
Los hombres no lloran
Los hombres no lloran me decía mi viejo,
cuando sólo era una migaja de huesos y sueños,
cuando el juego era la vida y la vida no dolía.
Pero ahora lo confieso, mi viejo lindo,
lo confieso.
Lloré hasta inundar las paredes con un llanto áspero,
lloré hasta encorvar el cielo y humedecer mis pasos,
lloré de llorar con la esperanza de apaciguar
las marejadas que aún se entrelazan en mis huellas.
cuando sólo era una migaja de huesos y sueños,
cuando el juego era la vida y la vida no dolía.
Pero ahora lo confieso, mi viejo lindo,
lo confieso.
Lloré hasta inundar las paredes con un llanto áspero,
lloré hasta encorvar el cielo y humedecer mis pasos,
lloré de llorar con la esperanza de apaciguar
las marejadas que aún se entrelazan en mis huellas.
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jueves, junio 07, 2007
Señores de la calle
y además, están ahí,
plácidos en las manos mansas de sus tintos,
bajo aturdidas miradas que se descuelgan,
acurrucándose uno al lado del otro,
semejan serpientes que han realizado su acto,
a ríos que han bebido del trapecio.
No les importa que fémures y talones ronden por su lecho de adoquines.
Sus sueños no se espantan con los motores que bufan.
Están perdidos en otro mundo,
en otras sombras.
Saben que su partida está a la vuelta de unos pipeños,
por eso escupen el reloj y el jornal,
por eso beben el día y la noche hasta trocarse la lengua.
Ahora sólo duermen.
No preocupándoles si se tomaron hasta el alma o lo que quedaba de ella.
No interesándoles si la baba que chorrea desgarra los estómagos tersos.
No importándoles si sus pedos se cuelan perdidos por la acera.
Se saben, y lo saben bien,
que pueden hacer cuanta cosa en sus dominios.
Al fin y al cabo,
son los señores de estas calles.
plácidos en las manos mansas de sus tintos,
bajo aturdidas miradas que se descuelgan,
acurrucándose uno al lado del otro,
semejan serpientes que han realizado su acto,
a ríos que han bebido del trapecio.
No les importa que fémures y talones ronden por su lecho de adoquines.
Sus sueños no se espantan con los motores que bufan.
Están perdidos en otro mundo,
en otras sombras.
Saben que su partida está a la vuelta de unos pipeños,
por eso escupen el reloj y el jornal,
por eso beben el día y la noche hasta trocarse la lengua.
Ahora sólo duermen.
No preocupándoles si se tomaron hasta el alma o lo que quedaba de ella.
No interesándoles si la baba que chorrea desgarra los estómagos tersos.
No importándoles si sus pedos se cuelan perdidos por la acera.
Se saben, y lo saben bien,
que pueden hacer cuanta cosa en sus dominios.
Al fin y al cabo,
son los señores de estas calles.
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